Impuesto a la riqueza en el Perú


El objetivo de un impuesto al patrimonio es hacer “circular la propiedad”, de manera que todos tengan acceso a ella, de manera que se remonte la situación donde “la mitad de la población mundial no posee patrimonio”.

Impuesto a la riqueza en el Perú. Foto: Aptitus.

El Perú con ricos en la lista de Forbes:
El impuesto a la RIQUEZA no es el impuesto a la RENTA, tampoco es a los BENEFICIOS. El impuesto a la RIQUEZA es el impuesto al PATRIMONIO. Y el patrimonio es todo lo que una persona o Empresa tiene con valor de mercado: Tierras, cuentas bancarias, acciones, casas y edificios, autos, joyas, etc. Eso debe quedar absolutamente claro porque,  desde algunos medios oficiales, y, sobre todo, desde los medios vinculados a los más RICOS, están intentando confundir y desviar el interés de la ciudadanía en que se grave la renta o las ganancias, pero no la RIQUEZA.

También quieren confundir con que “llegó la hora de perseguir” a los evasores, o mejor aún, cancelar las exoneraciones tributarias, y tal vez, cobrar a los deudores tributarios. La suma de la evasión y elusión+exoneraciones+deudas es alarmante, pues estamos hablando de mucha plata que será materia de otro artículo. Los encargados de ocultar el PATRIMONIO como objeto impositivo, encontrarán varias formas de desviar la atención a cualquiera de los temas mencionados con tal de no “tocar” el tema patrimonial, cuyas magnitudes “desconocidas” por la Superintendencia Nacional de Aduana y de Administración Tributaria  (SUNAT) son las que, precisamente, permiten las tropelías mencionadas. 


Ese impuesto anual que, por ejemplo: Pagamos todos los que tenemos un auto, ese es un impuesto al PATRIMONIO, como lo es el pago que hacemos por impuesto predial por el departamento que cualquier familia con ahorros de su vida pudo comprar. Lo mismo debería aplicarse sobre cuentas bancarias, joyas, casas, terrenos, yates, aviones, etc., es decir a los ACTIVOS que suelen tener los RICOS.  Pero, miren cómo son las cosas, todos los que ilusoriamente se esmeraron en ser parte de la gloriosa “clase media”, pagamos ese caché con todos los impuestos que se le ocurra al Gobierno, pero impuesto a los RICOS… jamás.

Pero, ¿Dónde están los RICOS que deberían tener un impuesta a su PATRIMONIO? Eso, sin duda lo sabe la SUNAT, a nivel detalle. Pero, como sabemos, la SUNAT no está para incomodar a los ricos, sino para perseguir a los miles de contribuyentes que, si no pagan, los enjuician. 

Sabemos, por fuentes distintas a la SUNAT que los RICOS del Perú representan el 1 o 1.2% de la población del Perú. O sea, si fuera el 1%, tendríamos 3 millones de peruanos ricos, aproximadamente. Pero esto no es muy exacto, porque detrás de ese número se esconde un indicador más útil para nuestros fines: Nº de familias. Asumiendo un promedio de 5 miembros, tendríamos un aproximado de 600 mil familias ricas en el Perú.  Pero, ¿Quiénes son y cuánto es el patrimonio de cada una de ellas?


Piketty comienza diciendo que sería un buen objetivo regresar a los niveles de concentración y desigualdad de los años 70 del siglo pasado, para ello plantea un impuesto global a la riqueza, cuyo sustento aparece en su libro CAPITAL E IDEOLOGIA. Sugiere establecer un impuesto a la riqueza, en forma gradual, de 5% sobre los que tienen más de 2 millones de euros, y hasta el 90% sobre los que tienen más de 2 mil millones.

¿Un error? No. Nadie debería, dice Piketty, escandalizarse con la propuesta, pues EEUU ya lo tuvo entre 1930 y 1980, período en el cual estuvo vigente una presión fiscal del 82%, hecho que no generó ni la “destrucción” del capitalismo americano ni la “fuga de capitales”.

Los dueños de gigantescos patrimonios, luego del impuesto sugerido, tendrán aún millones o decenas de millones para seguir manteniendo su nivel de vida, pero se habrá logrado un nivel de “socialización” de la riqueza que convendría a toda la sociedad mundial. Porque, “¿Cómo se justifica que la existencia de los multimillonarios es necesaria al bien común?” Sobre todo, ahora que está demostrado que esos señores RICOS no crean empleo ni impulsan el crecimiento. Es el caso de EEUU, donde el crecimiento del ingreso per cápita era de 2.2% entre 1950 y 1990, cuando los multimillonarios apenas llegaban a 100. Dicho crecimiento fue solo del 1.1% cuando el Nº de multimillonarios creció hasta 600 luego de 1990.


Reagan, en los 90 del siglo pasado, desmontó la estructura tributaria en EEUU diciendo que se habría ido muy “lejos en la reducción de la desigualdad… Con lo que se ha reducido nuestro espíritu emprendedor y nuestro espíritu de lucha contra el comunismo” por lo que tiró por la borda la presión tributaria previa. 30 Años después, con tributos disminuidos, las tasas de crecimiento fueron mediocres y no hubo el aumento de ingresos prometido, pero si una mayor concentración.

El objetivo de un impuesto al patrimonio es hacer “circular la propiedad”, de manera que todos tengan acceso a ella, de manera que se remonte la situación donde “la mitad de la población mundial no posee patrimonio” y, por tanto, no se logra controlar ni regular el capitalismo, tampoco se puede establecer impuestos a los más ricos y, por tanto, la sociedad justa es una quimera. Si los ricos no pagan impuesto y los Trabajadores no son parte de los directorios y las ganancias, entonces seguiremos en lo mismo.

Según información que se tiene disponible en EEUU, el 20% de población con bajos ingresos, solo tienen un 20 o 25% de posibilidades de acceder a niveles de Educación Superior, mientras que los que tienen ingresos altos, sus posibilidades bordean el 95%


El nuevo discurso del FMI:
Quienes se oponen al impuesto a los RICOS, no podrían, sin riesgo a confirmar su cinismo, decirnos que esta propuesta es una aventura “zurda” destinada a poner en riesgo la inversión privada y el crecimiento. Miren lo que dice el FMI:

¿Se acuerdan de Christine Lagarde? Claro, la Exjefa del FMI que llamaba al MEF para decirle “disciplina fiscal” para ocultar el verdadero mensaje: “Reducir gastos sociales”. En su lugar, ahora tenemos a Kristalina Georgieva (Enero 2020), con un discurso diametralmente opuesto respecto a la disciplina de marras y, cual Reina mundial, “insta a los Gobiernos” a “aplicar impuestos sobre el patrimonio y las rentas altas” para financiar y ampliar significativamente el gasto social (Salud, educación y saneamiento) en aquellos Países donde la pobreza y la desigualdad son insultantes. ¿No se estará refiriendo al Perú? 

Esa desigualdad, sigue Doña Kristalina, no solo está referida a las brechas cada vez más profundas entre ricos y pobres, sino también a las diferencias abismales de oportunidades, a las que se da entre generaciones, entre hombres y mujeres. ¡Parece increíble! Pero es verdad. Es decir, se necesita un gasto social de tal magnitud que, no solo atienda lo social, sino permita alcanzar los ODS ¿Qué le pasó al FMI que está hablando como los odiados comunistas de Lagarde? ¿Revolución en el cenáculo de las finanzas mundiales? No, no nos hagamos ilusiones, solo es el reacomodo de la parte financiera del sistema capitalista. Lo necesita.


La Jefa del FMI, asegura que el impuesto a los más ricos y a las rentas altas “no sacrificaría el crecimiento” como decía su antecesora, y como repiten los Exministros del MEF, sino todo lo contrario, los “beneficios del crecimiento y la productividad” se verían muy pronto a diferencia del impacto recesivo de las políticas de ajuste que terminaron profundizando las brechas.

Lo que sería bueno, en coherencia con este mensaje, es que se establezca de inmediato una Tasa Tobin a las transferencias financieras (fuga de capitales) que pueda originar una medida de la naturaleza que estamos hablando. Aquí, el Gobierno del Señor Vizcarra tiene la palabra.

Bill Gates, pensamiento dixit:
He visto reacciones de multimillonarios sumándose a la propuesta de gravar a los más ricos, incluido el propio Bill Gates (Microsoft), cuya fortuna alcanza la friolera de 107 mil millones de dólares, casi la mitad del PBI del Perú. Pero nuestros liberales y neoliberales, hay de ambos, se fuerzan diciéndonos que se provocaría una fuga de capitales, como si ya no lo tuviéramos ahora, se afectaría el crecimiento, como si no hubiéramos tenido una década de crecimiento contínuo. Siguen con la discurso de la “disciplina fiscal” como un credo inmutable, incluso en pleno covid-19.


Gates dice que “los ricos deberían pagar más de lo que pagan actualmente”. Y esto no lo dice ahora, en tiempos de covid-19, sino desde hace dos décadas cuando, su padre y él, pedían "un aumento en el impuesto federal sobre el patrimonio”, dado que la brecha entre los más ricos y los más pobres se ampliaba, por lo que se imponía "un sistema impositivo en el que, quien tiene más dinero, pague un porcentaje más alto en impuestos".

Más claro ni el agua. Si nos atenemos a las cifras que circulan respecto a la “redistribución” de su riqueza, podríamos decir que Gates entendió el concepto y espíritu de la Responsabilidad Social Empresarial.

En otros momentos, Gates señalaba con claridad de que los impuestos extraordinarios o las “donaciones” no resuelven el problema de la desigualdad y la concentración de la riqueza, lo que es imprescindible es lograr que el sistema tributario promueva justicia y equidad.


El impuesto a la riqueza en otros Países:
Con la “bendición” del FMI, algunos países que ya tenían estos impuestos “sacaron pecho”, el resto se pusieron presurosos a discutir la tasa que se impondría a los RICOS cuanto más antes. Veamos la muestra, en resumen (sin Noruega y Bélgica que ya tienen impuesto a los ricos):

Como se puede ver, no es una aventura de los “zurdos” peruanos que quieren atentar contra el crecimiento económico ni mucho menos contra el patrimonio de los ricos.  Es solo el intento de aplicar lo que el propio FMI recomienda.

“Somos parte del problema, hacednos pagar impuestos”, dijo Liesel Pritzker Simmons, uno de los 19 multimillonarios que, en Julio de 2019, veían que la crisis ya era inminente. En su Comunidado, señalaban casi acongojados que un impuesto a los mega ricos “fortalece la libertad y la democracia”. Por eso el covid-19, es apenas el gatillador, y no la causa, de la gran crisis que hoy vivimos.



Pero, ¿Dónde están los ricos en el Perú?:
Esta es la pregunta que suelen hacer, incluso los de la SUNAT, para ponerle peros a la propuesta de un impuesto para esos caballeros que “tienen harta plata”, como dice el pueblo. Según el Global Wealth Report 2018, publicado por Credit Suisse Research Institute, el Perú tendría 33,257 personas con fortunas mayores al millón de dólares, de los cuales “hay 290 ultra ricos”, cuyos patrimonios superan los US$ 50 millones.

Para empezar, una pequeña muestra con los peruanos que están en la lista de los más ricos del planeta según FORBES-2019, aunque para la SUNAT “no están en sus registros”:

  1. Carlos Rodríguez Pastor, su patrimonio incluye Interbank, Plaza Vea y Vivanda, Hoteles Casa Andina, la Aseguradora Interseguro, Oeschle, Bembos, Don Belisario, colegios Innova Schools, entre otros. Su fortuna es de US$ 4,100 millones.
  2. Vito Rodríguez, su patrimonio incluye acciones en el Conglomerado Gloria, incluyen cemento y nitratos (Yura), agroindustria (Casa Grande, San Jacinto, Cartavio, Agrolmos), papeles y cartones (Trupal), entre otros. Su fortuna asciende a US$ 1,600 millones.
  3. Ana María Brescia Cafferata, su patrimonio incluye inversiones en la industria, Banca (BBVA Banco Continental), minero y de servicios (Minsur, Minera Raura), construcción, químicos y de servicios de salud (Rímac Seguros, Clínica Internacional), pesquero (Tasa), entre otros; una fortuna de US$ 1,500 millones.
  4. Eduardo Belmont Anderson, su patrimonio incluye a Belcorp, venta de productos de belleza. Su fortuna asciende a US$ 1,600 millones.
  5. Eduardo Hochschild, su patrimonio incluye a Hochschild Mining, Universidad de Ingeniería & Tecnología (UTEC), Tecsup, es Coleccionista de obras de arte contemporáneo peruano. Su fortuna asciende a US$ 1,300 millones.
  6. Jorge Rodríguez Rodríguez, su patrimonio incluye el Grupo Gloria, cemento y nitratos (Yura), agroindustria (Casa Grande, San Jacinto, Cartavio, Agrolmos), papeles y cartones (Trupal), entre otros. Su fortuna asciende a US$ 1,300 millones.
 

Noten que no aparece Romero, un multimillonario cuya “cara” más visible es el Banco de Crédito del Perú. ¿Creen que no tiene la fortuna suficiente como para estar en esa lista de lujo?  Por favor, lo que pasa es que su cuantiosa riqueza está “oculta” de diferentes maneras. No obstante, otras fuentes, como Varietates, blog dedicado a publicar la existencia de estos ricos, nos proporciona información de las 17 familias más ricas del Perú en el 2019.

Y así, pese a los denodados esfuerzos de la SUNAT, podríamos llegar a cada uno de los 39 mil peruanos que tienen una FORTUNA superior al millón de dólares.

Un lector atento, sin embargo, notará que hay diferencias entre los datos de este cuadro con los que ofrece FORBES. Eso se explica por la diferencia de fuentes y metodologías con las que fueron trabajadas las cifras, aunque la diferencia que merece una investigación más fina es la cifra de la familia Brescia. Pero, se diga lo que se diga de estas cifras, allí están los ricos del Perú, son ellos, o ¿No son ellos, señores de la SUNAT?
 


SUNAT, si quisiera, podría acceder a datos sobre el patrimonio de los más ricos del Perú, aun cuando éstos estuvieran “ocultos” detrás de testaferros o en paraísos fiscales. Un cruce de información, sin mucha exigencia, que tiene la SUNARP (Superintendencia Nacional de Registro Públicos), movimientos bancarios y cuentas bancarias (Unidad de Inteligencia Financiera) y de la SAT (Sistema de Administración Tributaria) podría identificar desbalances patrimoniales, elusión y evasión, etc. Si hay voluntad política, podríamos saber con precisión dónde están los ricos y cómo ocultan su riqueza, su patrimonio. ALAINET.

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